Vaporizador de marihuana

La vaporización es una alternativa bastante popular hoy en día para consumir marihuana, tanto si eres de los que prefieren la tradicional o si te va más el CBD. En vez de quemar la hierba, el vaporizador la calienta solo lo necesario para soltar los compuestos activos en forma de vapor. Así, la experiencia cambia y suele ser menos dura para las vías respiratorias. Mucha gente lo nota desde el primer uso.


¿Qué es un vaporizador de marihuana?

Un vaporizador calienta la flor seca, aceites o concentrados de cannabis a una temperatura controlada, pero sin llegar a quemarlos. Así, los cannabinoides y terpenos se liberan en forma de vapor, no de humo. Normalmente funcionan entre 160 y 200 °C, que es justo el rango para sacar los compuestos activos sin crear toxinas del fuego.

Hay modelos portátiles y de mesa, casi todos con cámara de calentamiento, control de temperatura y una boquilla (o bolsa) para inhalar. También hay opciones desechables y listas para usar.

Tipos de vaporizadores de marihuana

Tipos de vaporizadores de marihuana

En el mercado puedes encontrar dos modelos principales de vaporizadores:

Vaporizadores de mesa

Estos necesitan estar en un sitio fijo. Tienen más potencia y pueden mandar el vapor por un tubo o llenar una bolsa para inhalar. Si sueles consumir en casa y te gustan las sesiones largas, son muy prácticos.

Vaporizadores portátiles

Los portátiles son compactos, pasan desapercibidos y caben en el bolsillo o bolso. Funcionan con batería y la cámara suele ser pequeña, para hierba o concentrados. Son perfectos para vaporizar fuera, aunque hay que cargarlos y la autonomía depende del modelo.

Cómo escoger el vaporizador adecuado para ti

Antes de lanzarte a comprar, piensa en esto:

  • ¿Dónde lo vas a usar más? Si es en casa, mejor uno potente; si te mueves mucho, busca algo pequeño y discreto.
  • La batería y el tiempo que tarda en calentar: clave si lo usas fuera.
  • Compatibilidad: revisa si sirve para hierba seca, extractos o ambos.
  • ¿Es fácil de limpiar? Eso influye en el sabor y en cuánto te va a durar.

Un resumen rápido:

  • Sobremesa: lo mejor para potencia y sesiones largas en casa.
  • Portátil: gana en movilidad y discreción, ideal para fuera.

¿A qué temperatura conviene calentar el cannabis?

La temperatura depende de lo que busques. Los terpenos y cannabinoides salen a diferentes rangos.
160–180 °C: sabores más limpios y efectos suaves (más CBD y terpenos volátiles).
180–200 °C: el punto medio entre sabor y potencia; buena extracción de THC.
200–220 °C: vapor denso y efecto fuerte; aquí salen compuestos menos volátiles.

¿Cómo se debe limpiar un vaporizador tras su uso?

La limpieza es clave para que el sabor y el funcionamiento se mantengan bien.
Vacía y cepilla la cámara después de cada uso.
Puedes usar bastoncillos y alcohol isopropílico (90%) para limpiar boquillas y conductos; deja secar bien antes de volver a usarlo.
Desmonta las piezas que se puedan y límpialas con agua tibia o alcohol, según diga el fabricante.
Haz una limpieza profunda cada pocas semanas si lo usas a menudo (algunos modelos se pueden “hornear” a baja temperatura o dejar en remojo).

¿Qué ventajas ofrece vaporizar frente a fumar?

Menos subproductos de combustión: como no hay fuego, se generan menos partículas y toxinas que suelen estar en el humo.
Control de temperatura: puedes jugar con los grados para buscar más sabor, un efecto específico o simplemente la intensidad que prefieras.
Mayor eficiencia: aprovechas mejor los cannabinoides porque no se desperdicia tanto material quemado.
Menos olor persistente: el vapor se va rápido, así que no se queda pegado en la ropa ni en el cuarto como el humo.
Eso sí, ojo: vaporizar tampoco es magia. Todavía hay cierto impacto en los pulmones y los efectos psicoactivos siguen presentes.

BIBLIOGRAFÍA

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